¿Qué tienen en común
un soldado de la Primera Guerra Mundial y una acuática sirena? Que ambos forman
parte de una exposición perfecta para los madrileños amantes de los Clicks de Playmobil.
Mañana
sábado se inaugura esta feria monográfica del Mercado del Juguete de Madrid. Y es
que los clicks no son sólo cosa de niños o al menos no para estos
coleccionistas apasionados de esos pequeños muñecos que ya no les compran sus
padres.
Don Juan declarando su amor a Doña Inés en Alcalá de Henares
Estos
simpáticos juguetes alemanes nacieron gracias a la crisis del petróleo de 1971,
cuando pareció más que oportuno reducir el tamaño de los muñecos. Así los
clicks caben en el bolsillo de cualquier niño que además se siente muy cercano
a ellos. No es casualidad sino que el diseño se basó en los dibujos que hacen
los pequeños: sin detalles como nariz u orejas y con enormes ojos y sonrisas. Resultaron
un gran éxito y se introdujeron en España en 1976 a través de la ya
desaparecida marca Famobil. Articulados y con accesorios de lo más diverso se
han hecho hasta con algún que otro museo/parque de atracciones en ciudades como
París, Malta o Zirndorf, cerca de Nüremberg.
Una transitada calle de Atlanta recreada en
Alcalá la Real
El
coleccionismo desenfrenado de estos objetos despierta auténticas pasiones y así en nuestro país se han
representado escenas que van de las investigaciones en Atapuerca al ataque pirata
a la Villa de Portugalete en el Museo marítimo de Bilbao. En este caso
encontramos en la sala de exposiciones del Centro Dotacional Integrado Arganzuela treinta expositores que muestran desde las últimas novedades recién
salidas al mercado hasta algunas piezas descatalogadas o de segunda mano. Sólo hay
dos días para disfrutar esta divertida muestra cuyo mayor atractivo se espera
que sean los 8 dioramas que prepara la Asociación Madrileña de Coleccionistas de Clicks (AMCLICKS). Sus pequeños tesoros van a tener que sufrir alguna que
otra modificación pues no existen muñecos que reflejen exactamente lo que ellos
precisan, como por ejemplo el escenario que monta Isaac González, recreación de
la I Guerra Mundial. Él cree que será el que más llame la atención aunque es
probable que un castillo hundido con sirenas, todo un mundo fantástico bajo el
agua, le haga bastante competencia. En cualquier caso tienen sobrada
experiencia ya que han hecho aparecer ante los ojos del espectador la Atlanta
de Escarlata O’Hara o cada escena del Don Juan Tenorio.
Los clicks entre tanques en la recreación de I Guerra Mundial
en el Centro Dotacional Integrado Arganzuela
Esta
exposición es fruto de las peticiones del público asiduo a las muestras del
Mercado del Juguete de Madrid que se celebran cada primer sábado de mes.
Gracias a ellas han decidido organizar diversas ferias monográficas entre las
que están estas cuarenta y ocho horas dedicadas a los clicks.
Que
Halloween se ha instalado en nuestra sociedad tan a gusto como la CocaCola o el
Big Mac es sabido de todos. Pero antes también existía el mundo y en nuestro
país ya había cultura y tradiciones. Una de ellas repite este año en el Campo
de Cebada con la puesta en escena del Don Juan Tenorio durante la Noche de
Difuntos.
Sergio Torres, el Don Juan del Acto I
-Foto de Andrés Mier Varona-
El
pasado año ya fue un éxito y éste, César Barló vuelve a dirigirlo. Durante dos
horas el texto de Zorrilla invadirá el solar que ha dejado el antiguo
Polideportivo de la Cebada, un escenario insólito por el que pasear al clásico.
Y no sólo a los actores: el público también tendrá que moverse pues la obra se
divide en siete escenarios diferentes por los que será necesario deambular. Según
entren tendrán que mezclarse con el carnaval que habita la nada improvisada
Hostería del Laurel para escuchar a Don Diego preguntar por ella muy de cerca. Desde
ahí habrá que moverse hasta la reja de la casa de Doña Ana de Pantoja, el
convento de Doña Inés y el balcón para que Don Juan recite aquello de “¿No es cierto, ángel de amor, / que en esta
apartada orilla / más pura la luna brilla / y se respira mejor?”. Y cuando
ya todos respiremos pasión pura y dura, no habrá más remedio que cambiar de
lugar de nuevo porque empieza la segunda parte y vamos de cabeza al quinto
acto. Momento duro en el cementerio, corriendo todos a cenar y ya se sabe, a
despedirse. Nada de esto ha sido dejado al azar: entre la hostería, que es pura
vida, y el cementerio hay una oposición incluso en la simetría en la que se
encuentran. Del mismo modo descendemos (físicamente el terreno está
perceptiblemente más bajo) a medida que Don Juan se hunde y se pierde camino de
su infierno y ascendemos cuando él lo hace. Hacia la vida el protagonista
camina en el sentido de las agujas del reloj y cuando va directo a la muerte,
en su contra.
Avellaneda (Álvaro Mayo) y Don Juan (Fernando Mercé en el Acto VI) se baten en duelo
-Foto de Andrés Mier Varona-
Nada es
caprichoso. Lo cierto es que esta representación constituye un auténtico
diálogo con el espacio por lo peculiar de éste. Pero la comunicación no ha
debido ser sólo con el medio sino entre todo el equipo: más de cien profesionales
participan activamente en el proyecto entre técnicos de sonido, de luz, tramoya,
vestuario, producción, escenografía… e intérpretes, aunque algún amateur se cuela por el coro. Encontramos
casi tantos actores (40) como equipo técnico-artístico (50). Más aún porque en
cada acto cambiaremos de Don Juan y de Doña Inés, del primero hay siete y de la
segunda, cuatro. Todos ellos acordes a la edad de los personajes que encarnan,
incluyendo la variación de cinco años del seductor desde el principio hasta el
final de la obra. Antonio Sansano Escudero, Sergio Torres
Rodriguez, José Gonçalo Pais, Rodrigo Alonso Miranda, Víctor Anciones y
Fernando Mercè.
Seis de los siete Donjuanes de la obra.
De izda. a dcha. Antonio Sansano, Sergio Torres, José G. Pais, Rodrigo Alonso,
Víctor Anciones y Fernando Mercé
José G. Pais y Nora Gehrig
como Don Juan y Doña Inés en el Acto III
-Foto de Julio Martínez-
El
canalla será algo menos canalla y la lánguida será bastante menos lánguida. Con
el texto en la mano Barló hace una lectura algo diferente de la historia que
asoma entre sus versos. Habla de los personajes con pasión y convencimiento. No
ve tanto al burlador como al joven (que hierve en hormonas) que ama realmente a
su prometida pero se siente atrapado en su imagen pública, la de un caradura que
hizo una apuesta que debe cumplir. La muchacha (cuyas hormonas no bullen menos)
tampoco es el cliché de dulce chica débil, desamparada y engañada sino una
mujer que sabe lo que quiere y lo que desea, es decir, a Don Juan. Tampoco la
historia es una purificación del diablo donjuanesco camino al cielo de la mano
de Doña Inés, sino más bien la narración del amor de dos personas. Se trata de una
vuelta de tuerca más a un texto que ha sido algo podado en beneficio del
público al relente, pero eso sí, no contiene morcilla alguna.
Spot de la edición de
este año. Don Juan Tenorio 2012
Este
año habrá tres oportunidades para disfrutarla, una el 31 de octubre y dos el 1
de noviembre. Quienes quieran conocer a los siete Donjuanes bajo la luna llena tendrán
que ir pronto visto lo que ocurrió el año pasado: en cada representación unas
trescientas personas quedaron fuera, en una enorme fila que daba la vuelta al
recinto. Así que los que deseen tomar algo en la Hostería del Laurel, tendrán
que ser raudos como centellas. Después sólo se podrá esperar a que pasen
trescientos sesenta y cuatro días y Don Juan nos vuelva a enamorar.
Cómo fue la edición del
año pasado. Don Juan Tenorio 2011